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Silencio
inocente
Ignacio Poggio, de diez años, es sordomudo y encontro
en el club FERGOL,ubicado en Rivadavia 5764, Caballito, un lugar
en el que sin diferencias puede integrarse en la sociedad.
"Me encanta el fútbol, cuando sea grande quiero ser
jugador", dice mediante lenguaje de señas Ignacio Poggio,
quien, al igual que sus padres, es sordomudo desde que nació.
Hace tres años, su padre, Horacio, empezó a buscar
un lugar recreativo con la intención de facilitarle a Ignacio
la posibilidad de sentirse integrado a la comunidad. Tanto las autoridades
como los socios de Fergol, un club de Caballito, lo acogieron con
afecto y sin perjuicios.
"LLegó al club con mucho miedo porque pensó que
lo iban a dejar de lado, pero hablamos con los chicos, les explicamos
el inconveniente que tiene para comunicarse y entendieron",
comenta Fernando Iuspa, director técnico y presidente del
club." Al prncipio fue una relación muy nueva para todos,
él es muy timido y no se daba, pero poco a poco, tanto él
como nosotros nos adaptamos", agrega.
La táctica. A la hora de entrar a la cancha, sus compañeros
de equipo de la categoria 93 le hacen señas para que marque,
para que siga, para que se adelante o para que pare, Incluso, cada
árbitro es advertido para evitar cualquier malentendido.
"Cuando doy una chara técnica, me lee los labios, y
si no me ve, los chicos le avisan. En los partidos, el papá
se pone detrás del arco contrario y le hace señas
desde ahí, pero como es muy fanático se pone nervioso
y lo termina mareado", explica Iuspa.
Uno más. En Fergol nadie hace diferencias, Ignacio
es un socio más, un jugador más, un amigo más.
Padres y chicos del club también hablaron con el Diario Olé
al respecto. "El que lo ve, no sabe que es sordomudo, no se
da cuenta porque entre los chicos es uno más, tienen un trato
normal. Incluso en los partidos uno tiende a gritarle desde la hinchada
porque no repara en su problema". dice Adriana, una de las
madres. Su hija Nazarena también juega en la categoría
93 y cuando llegó al club fue con el primero que relacionó.
"Para mi, jugar con él es lo mismo, no tengo problema",
asegura la jugadora. Javier Lauro, el papá de Matías
de la 94, no penso que la integración sería tan fácil:
"Hablé con mi hijo, le expliqué cuál era
el problema de Ingacio y hoy se llevan muy bien. Además,
al manejarse entre chicos, hay menos restricciones porque son más
puros".
"Gracias a Dios nunca tuvimos problemas ni con los chicos de
nuestro club ni con jugadores rivales", expresa el DT de Fergol.
Para Fernando, entrenar a Ignacio también fue un desafio:
"Yo valoro todas las jugadas de todos mis chicos, pero para
mí, los goles que hace Ignacio son un logro muy especial".
Las Puertas para todo el mundo.
Textual
del reportaje de la periodista del Diario Ole - Natalia Verzico.
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